“Toma un café contigo mismo”

(Entrada en castellà. No se exactament perque, però he començat a escriure-la en castellà… I aixi(na) es queda.)

Acabo de recibir el libro “Toma un café contigo mismo”. Todavía no lo he leído… Es más, ni siquiera lo he abierto. Pero voy a hacerle caso, voy a tomar un café conmigo mismo…

  • Aquí estamos los dos, quiero decir, yo.

  • No empieces así, anda… Vas a ahuyentar a la gente…

  • Total… He pedido dos vasos de leche con colacao, conociéndome dudo que te siente bien el café… Aunque pierde el glamour del café, pero me da igual.

  • Haces bien.

  • Aquí lo tienes. ¿Cómo te va la vida?…

  • Calla, y al grano: ¿Tú porque crees que eres tan negativo?

  • Miedo al cambio, me imagino.

  • Si tienes miedo al cambio es porque ha pasado algo recientemente que ha cambiado, y que tienes miedo que desaparezca, ¿me equivoco?

  • Pues sí. El problema es que han cambiado muchas cosas…

  • Pues empecemos por el principio. A ver, háblame de mi.

  • Pues veamos. Lo primero que se me ocurre nombrar son los estudios. Hasta hace poco yo era una persona bastante pasota (que lo sigo siendo, pero en otros términos): me dejaba llevar por lo que la vida me ofrecía, sin plantearme muchas cosas y sin decidir mucho.

  • Y…

  • Era una vida cómoda. Quiero decir, al no tener que tomar decisiones no tenía miedo a las posibles consecuencias de estas. Estudiaba porque era lo que se tenía que hacer, estudié música porque era lo que tenía que hacer… Tampoco me esforzaba mucho en hacerlo, no me motivaba, simplemente me dejaba caer y aprobaba, sin esforzarme mucho (suerte que al menos se me daba bien… Incluso llegué a algunas buenas notas).

  • ¿Y tus compañeros de clase?

  • Pues tampoco me relacionaba demasiado con ellos. Era bastante asocial: fui a clase con las mismas personas 6 años seguidos, y sólo en los dos últimos me relacioné con algunos. De muchos ni sabía los nombres…

  • ¿Y bien, cual fue el cambio?

  • De repente, de la noche a la mañana, me di cuenta de algo. Sin haberlo pensado, sin buscarlo: Esto no estaba hecho para mi. Pero, si apartaba de mi vida lo que había estado haciendo, a lo que me dedicaba estos últimos años, ¿en que me quedaba? Sólo sabía una cosa: iba a hacer lo que me gustaba hacer, no lo que se supone que me debería gustar hacer. Así que dicho y hecho, me matriculé en Biología, después de nosecuantos años estudiando música.

  • ¿Cómo lo recibió tu entorno?

  • Bastante bien. Los amigos no me preocupaban: es decir, un par de bromas por aquí, otro por allá, pero no es algo de lo que preocuparse. El problema era la familia. Me dediqué de pequeño a la música porque mi abuelo (por parte de madre) quería un nieto músico, y yo era el único que le quedaba. Mi abuelo, y posteriormente mis padres se gastaron mucho dinero en mis estudios e instrumentos. Era lógico pensar que cuando le diera la noticia a mi madre pensara que le he fallado a mi abuelo, y esas cosas… Y evidentemente, así fue. Por suerte comprendió rápidamente que la música no la abandonaba, simplemente no me iba a dedicar profesionalmente a ella.

  • ¿Y en que ha beneficiado ese cambio a tu vida?

  • En muchísimas cosas. Pero muchísimas. Con el cambio de estudio vino el cambio de ciudad, cambio de aires, cambio de mentalidad, cambio de gentes…

  • Ese es el espíritu.

  • Ese es. Como lo que estudiaba realmente me gustaba y lo hacía porque quería, me apliqué a ello, y las notas pronto lo reflejaron. Pasé de apenas estudiar, a pasar días enteros estudiando. Pasé de aborrecer los momentos de estudio a disfrutarlos, porque lo hacía porque me gustaba. Además, conocí a un buen puñado de personas, que muchas pasaron a convertirse en amigos rápidamente, cosa que antes raramente habría ocurrido. Supongo que la sensación de estar en un lugar desconocido, donde no conoces a nadie, hace que tengas la necesidad de relacionarte con la gente. Lo útil del asunto es que ahora soy bastante más sociable, aunque la situación no sea esa. Sigo siendo tímido (timidísimo), pero cada cosa es un tema aparte.

  • Bien, entonces nos encontramos con que tu vida da un cambio bastante notable. Te sientes seguro de ti mismo, de tu futuro, de tus ambiciones… ¿Cuál es el problema?

  • El problema viene en Junio del 2008, cuando una serie de sucesos hacen cuestionarme muchas cosas. Perdí a mi padre, perdí amigos, mis estudios peligraron bastante… Empecé a ver mi futuro bastante negro.

  • Bueno, este tipo de sucesos suelen traer situaciones así. Situaciones en las que te preguntas si el marco en el que habías encuadrado tu vida todavía sirve, o hay que salir a buscar otro nuevo…

  • Ese es el problema: no quería, no podía buscar otro nuevo, yo quería el que había conseguido recientemente, con el que por primera vez descubrí que era feliz. Antes también lo era, claro; pero hay una gran diferencia entre serlo y saber que lo eres, entre serlo y disfrutarlo. No quería cambiar mi marco, en mi marco yo era feliz.

  • ¿Y cómo fue todo?

  • Pues hubo de todo. Pasé una temporada bastante mala, aunque por suerte (o desgracia) la viví yo solo sin exteriorizarla, ya que nunca he sido mucho de exteriorizar mis sentimientos.

  • Eso también puede ser un problema

  • Ya, pero no es el tema. Como decía, pasé unas semanas bastante malas, sin tener mucho a lo que agarrarme. Hasta que decidí que ya era hora de levantar cabeza y analizar objetivamente lo que me había pasado, sus consecuencias y sus soluciones. No cambié mi marco por uno nuevo, simplemente le hice unos retoques al que tenía, sin perder la base.

  • Bien, final feliz pues. Pero entonces, no comprendo porque eres tan negativo: te enfrentaste a unos problemas bastante grandes, algunos de los cuales sólo ocurren un par de veces en la vida, y lograste salir adelante.

  • Sí, pero perdí muchas cosas por el camino. Y el hecho de saber que la mayoría de cosas que me afectan, no dependen de mi, hace que me sienta vulnerable.

  • Pero no puedes controlarlo todo, acéptalo. No puedes estar preocupado por lo que vaya a pasar, mucho menos si no depende de ti.

  • Eso es lo que intento, por eso me he comprado ese libro. Y la verdad es que ya antes de leérmelo ha valido la pena, porque he ordenado mis pensamientos como tendría que haber hecho hace tiempo.

  • Pues nada, ya me contarás que tal la lectura.

  • Si, si… Tranquilo, que en cuanto me lo lea y lo analice te digo algo y charlamos.

  • Venga va. Bueno, yo me tengo que ir que tengo clase…

  • Mentira… Pero bah, vete, que hay que dormir.

  • Venga, au.

  • Au. A reveure.

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One Comment on ““Toma un café contigo mismo””

  1. Xavi Says:

    No esperes que jo et comente en castellá XD

    Encara que siga contant-se-ho a un mateix, el fet de veure les idees propies expressades sol fer que ho vegem més clar… curiós

    M’he sentit una mica profanant el teu cap, veient plasmat a la pantalla tot allò que volta per la teva normalment tant ben aïllada ment, però creu-me que em senc content que ho compartisques amb nosaltres.

    Les coses venen i van, al igual que nosaltres vàrem vindre un dia i ens n’anirem un altre, però supose que haurem d’aprendre a que això no ens afecte massa, no?

    en fin…

    xarrem pel msn XD


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